Improvisación

  La improvisación musical puede ser considerada una forma de juego que permite proyectar elementos musicales.  



IMPROVISACIÓN Y EDUCACIÓN POR VIOLETA HEMSY DE GAINZA

La educación, considerada como un proceso de crecimiento, presenta importantes rasgos comunes con la improvisación.
Cuando se improvisa se absorven materiales auditivos, pero sobre todo, se adquieren experiencias, conocimientos, destrezas y se promueven emociones en contacto con el sonido o las diversas estructuras sonoras y musicales. Por otra parte, se externalizan - como ya vimos- los materiales auditivos internalizados, con participación plena de todos los niveles individuales.
Improvisar música equivale a hablar -con naturalidad- el lenguaje hablado.
Ejecutar obras musicales equivale a recitar poesías, trozos literarios u obras de teatro.(*)

Al niño de seis o nueve años que se inicia en el estudio de un instrumento le encanta improvisar o componer música, casi tanto como aprender los temas o las melodías que le atraen. Diríase que, a esa edad, se encuentran muy equilibradas estas dos tendencias básicas y complementarias salvo, naturalmente, en los casos excepcionales que encontraremos en uno u otro sentido: los niños a quienes sólo les interesa la improvisación o aquellos que se resisten a enfocar actividades de libre expresión y prefieren repetir o estudiar lecciones.(**)

Hemsy de Gainza, V. , La improvisación musical, (1983), Editorial Ricordi, Buenos Aires, Argentina. (*) pág 15, (**) pág. 16.

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